El dinero no lo es todo: los traspasos más insólitos

La marca global de apuestas 1xBet recuerda algunos casos en los que los traspasos de futbolistas no se cerraron con dinero. Este tipo de acuerdos poco convencionales solían darse en divisiones inferiores, donde los clubes no contaban con grandes presupuestos y pagaban con lo que tenían a mano.

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Ion Radu – de Vâlcea a Jiul Petroșani

El fútbol va y viene, pero la comida nunca falla. En su momento, la carne era considerada una “moneda fuerte” en Rumanía. La directiva de Vâlcea no sabía cuánto pedir por Ion Radu en moneda local, así que ambas partes acordaron el traspaso por dos toneladas de carne de cerdo y res.

Marius Cioara – de UT Arad a Regal Hornia

Rumanía otra vez, aunque esta vez no con carne fresca, sino con embutidos. Para asegurar la firma de Marius Cioara, la directiva de Regal Hornia ofreció apenas 15 kilos de salchichas, un contraste enorme con las dos toneladas pagadas por Ion Radu. Tras cerrar el acuerdo, un representante del club declaró: “Podemos pasar una semana sin salchichas con tal de ficharlo. Estamos seguros de que vale la pena”. Pero Marius dejó el equipo al día siguiente y se fue a trabajar a una granja en España. ¡Así quedaron las formas en el fútbol rural rumano!

Kenneth Kristensen – de Vindbjart a Floey

Los clubes de la tercera división noruega no suelen contar con grandes recursos económicos. Sin embargo, el país tiene una extensa costa bañada por dos mares, rica en pescado y mariscos. Por eso, la directiva de Floey entregó una buena cantidad de camarones a Vindbjart a cambio de la firma de Kenneth Kristensen.

Ernie Blenkinsop – de Cudworth Village a Hull City

En la década de 1920, los traspasos entre clubes se resolvían de forma muy sencilla. Hull City pagó a Cudworth Village 100 libras y un barril de cerveza para hacerse con su nuevo jugador. Para la época, era una oferta bastante generosa. Sin embargo, tras la salida de Ernie Blenkinsop, Cudworth Village cayó ante su máximo rival con un humillante 0-16. Tal vez no debieron dejar marchar a un jugador tan valioso.

Franco Di Santo – a Audax Italiano

El fichaje de Franco Di Santo por Audax Italiano costó apenas dos redes de portería y 40 litros de pintura. Años después, el club chileno lo vendió al Chelsea por 3.4 millones de libras. Aunque no logró consolidarse en Inglaterra, tuvo una carrera destacada en clubes como Blackburn Rovers, Wigan Athletic, Werder Bremen y Schalke 04.

John Collins – de DES Nijverdal a FC Twente

Fulham llegó a pagar 600,000 libras por Collins, pero al inicio de su carrera su valor era prácticamente nulo. Cuando John tenía 17 años, el FC Twente envió un set de enciclopedias y material educativo a su escuela en Nijverdal. En ese momento, eso fue suficiente para quedarse con los derechos de la joven promesa.

John Barnes – de Sudbury Court a Watford

Antes de convertirse en leyenda del Liverpool y de la selección de Inglaterra, John Barnes pasó siete años en el Watford, que lo fichó en 1981 prácticamente sin costo. Los Hornets entregaron un set de equipaciones y llegaron a un acuerdo con la directiva de su primer club, Sudbury Court.

Gary Pallister – de Billingham Town a Middlesbrough

Billingham Town no pidió mucho a Middlesbrough: se conformó con un set de equipaciones, un saco de balones y dos redes de portería. ¡Y eso por un futuro internacional con Inglaterra! Pero cuando Pallister pasó de Middlesbrough al Manchester United, el dinero sí empezó a correr: 2.3 millones de libras. ¡Eso sí es un fichaje del siglo!

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