“Si es machito que venga, le vamos a enseñar cómo se gobierna”

El exmandatario de Bolivia, Evo Morales (2006-2019), elevó este miércoles el tono de su confrontación con el presidente Rodrigo Paz al desafiarlo públicamente a visitar su bastión político en el Trópico de Cochabamba (centro). “Si es machito que venga para hablar de temas sociales. No solamente vamos a hablar de reivindicaciones, le vamos a enseñar cómo se gobierna», afirmó en un acto público en la localidad de Lauca Ñ, en una nueva escalada verbal que desplaza el debate político hacia la disputa personal.

por INFOBAE

La declaración del líder cocalero surge como respuesta a expresiones previas de Paz, quien había emplazado a Morales a presentarse en la sede de Gobierno. “Oiga, si usted es macho, venga acá, venga a dar la cara, no se oculte allá”, señaló el jefe de Estado en referencia al atrincheramiento del exmandatario en su bastión ante el riesgo de aprehensión por una investigación que lo acusa de trata agravada de personas.

El intercambio se produce en medio de un escenario de conflictividad social y una creciente polarización política.

Una persona reacciona mientras manifestantes que bloquean una carretera en una protesta contra el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, disparan fuegos artificiales, en San Julián, Bolivia, el 6 de junio de 2026. REUTERS/Ipa IbanezUna persona reacciona mientras manifestantes que bloquean una carretera en una protesta contra el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, disparan fuegos artificiales, en San Julián, Bolivia, el 6 de junio de 2026. REUTERS/Ipa Ibanez

Bolivia atraviesa más de un mes de bloqueos de carreteras para exigir la renuncia del presidente Paz. Lo que inició con demandas sindicales por aumento salarial y contra algunas reformas del Gobierno derivó en pedidos de dimisión en el altiplano boliviano y luego se expandió a otras regiones del país.

Los sectores movilizados —entre ellos obreros sindicalizados, cocaleros y campesinos de los valles y el altiplano— reclaman al presidente el supuesto incumplimiento de sus promesas electorales y de gobernar en contra de sus intereses.

Este jueves se cumplen 36 días consecutivos de bloqueos con más de 85 piquetes instalados en seis de los nueve departamentos del país, lo que ha provocado que escasez de alimentos y que los precios de los productos básicos se disparen principalmente en La Paz. La población también enfrenta semanas de desbastecimiento de combustible e irregularidades en el servicio de recojo de basura y de transporte público.

El Gobierno ha denunciado “intereses narcoterroristas” detrás de la medida de presión que busca su renuncia y ha responsabilizado al expresidente Morales de liderar las protestas mientras ha convocado al diálogo a los sectores que tienen demandas que consideran “legítimas”. Sin embargo, hasta ahora no se han materializado encuentros públicos que pongan fin a las protestas.

Manifestación en La Paz, Bolivia, para reclamar acciones que pongan fin a los conflictos sociales. 9 de junio de 2026. REUTERS/Claudia MoralesManifestación en La Paz, Bolivia, para reclamar acciones que pongan fin a los conflictos sociales. 9 de junio de 2026. REUTERS/Claudia Morales

En paralelo, el Congreso aprobó una norma de regulación de estados de excepción que da al presidente el marco legal para que pueda ordenar al Ejército su intervención en los conflictos. En medio de la presión social para restablecer el orden, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, señaló que la medida será implementada “en el momento que corresponda”.

Desde el inicio de los bloqueos el 6 de mayo, la Defensoría del Pueblo ha registrado al menos diez fallecimientos, siete de ellos por falta de acceso oportuno a servicios médicos a causa de los piquetes y tres a hechos de violencia durante operativos de desbloqueo.

En ese contexto, mientras crece el malestar social y distintos sectores exigen respuestas urgentes frente a la crisis, dos de los actores del debate público —Paz y Morales— han centrado parte de su disputa en una retórica asociada a la virilidad y la confrontación personal, con una competencia discursiva sobre quién está dispuesto a “dar la cara” o demostrar quién es “más macho”.

 

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