El presidente de EE.UU., Donald Trump, se dirige este jueves a la nación con un discurso que previamente generó grandes expectativas, pues al anunciarlo, aseguró que se trataba de algo «muy urgente».
El mandatario estadounidense inició su discurso enumerando sus logros en política interna. «El mundo entero se reía de nosotros como nación, pero ya no es así«, declaró.
Trump también destacó los logros de la potencia norteamericana en Irán. «Estados Unidos ha vuelto y le va realmente bien, pero aún nos queda un gran reto que debemos abordar con urgencia, porque ningún país puede ser grande sin unas elecciones justas y honestas«, afirmó, agregando que hay que confiar en su país, porque sin confianza, «no puede haber grandeza».
En este contexto, el inquilino de la Casa Blanca recordó que durante varios años ha pedido «una acción audaz, rápida y decisiva» para proteger el sistema electoral, «en el que el fraude y la interferencia no solo sean difíciles, sino prácticamente imposibles». «Por desgracia, el sistema que tenemos hoy en día dista catastróficamente de ese estándar«, enfatizó.
Por todo ello, el presidente dijo haber ordenado la desclasificación inmediata de información de inteligencia relacionada con cuestiones electorales. «Esta noche anuncio la desclasificación y publicación inmediatas de información de inteligencia crucial que revela vulnerabilidades impactantes en nuestra infraestructura electoral», dijo.
Según Trump, las pruebas demuestran que el sistema electoral expone al país de forma peligrosa a «niveles que nunca se creyeron posibles, al pirateo informático, al abuso y a la injerencia extranjera«. «Y lo que es igual de preocupante es que esta información vital se ha ocultado y se les ha ocultado a ustedes, el pueblo estadounidense […]. Pero todo eso cambia a partir de ahora mismo», subrayó.
El mandatario estadounidense arremetió contra China, acusándola de, supuestamente, interferir en las elecciones de EE.UU. En particular, Trump señaló que las pruebas muestran que «a lo largo de varios años —a partir del ciclo electoral de 2020—, la República Popular China llevó a cabo lo que se considera la mayor filtración de datos electorales de la historia». Según dijo, esto se habría traducido en «la adquisición ilícita por parte de China de 220 millones de expedientes de votantes estadounidenses».
El inquilino de la Casa Blanca detalló que se trata de «nombres, direcciones, números de teléfono, preferencias políticas y otros datos sensibles» que son necesarios para inscribirse en el censo electoral o para «llevar a cabo otras actividades ilícitas». «Esta pérdida de datos supone una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral», dijo Trump.
En este sentido, el jefe de Estado de EE.UU. afirmó que el encubrimiento de esta brecha de seguridad resulta aún más inquietante, porque, según la información adicional, China habría llevado a cabo otras actividades relacionadas con las elecciones para socavar su primera Administración y la campaña en 2020. «No lo querían, y es que, simplemente, no lo querían. Lucharon con uñas y dientes para evitar que Donald Trump ganara, y con razón», destacó.
‘Russiagate’
En 2025, la entonces directora de Inteligencia Nacional de EE.UU., Tulsi Gabbard, denunció que hay evidencia indiscutible de que la Administración Obama promovió la «narrativa inventada» de que Rusia interfirió en las elecciones presidenciales del país norteamericano de 2016, que concluyeron con la victoria de Trump para su primer mandato.
«Hay pruebas irrefutables que detallan cómo el presidente Obama y su equipo de seguridad nacional dirigieron la creación de una evaluación de la comunidad de inteligencia que sabían que era falsa», manifestó la funcionaria en una conferencia de prensa. «Sabían que promovería esta narrativa inventada de que Rusia interfirió en las elecciones de 2016 para ayudar a ganar al presidente Trump, vendiéndola al pueblo estadounidense como si fuera cierto. No lo era», agregó.
Gabbard acusó a las autoridades de esos momentos de colaborar con «sus socios en los medios de comunicación para promover esa mentira, con el fin último de socavar la legitimidad del presidente Trump y lanzar lo que sería un golpe de Estado de varios años contra él y su administración».
- Desde Moscú siempre describieron tales acusaciones como infundadas, al tiempo que el presidente Vladímir Putin las calificó de «histeria». «¿Alguien piensa seriamente que Rusia puede influir en la elección del pueblo estadounidense? ¿Es EE.UU. una especie de ‘país bananero’?», dijo el mandatario en aquel entonces.

