La dirigente opositora María Corina Machado afirmó este lunes que las elecciones en Venezuela deberían celebrarse en un plazo no mayor de 12 meses.
“El secretario de Estado, Marco Rubio, ha presentado un proceso de tres fases. El resultado final es un proceso electoral que relegitime al presidente, a la Asamblea Nacional y a otras autoridades. Creemos que eso debería ocurrir en un plazo máximo de doce meses”, dijo Machado durante su participación en la Conferencia Global 2026 del Instituto Milken, en Los Ángeles.
Señaló que, tras los eventos del 3 de enero, se abrió una nueva etapa en Venezuela que ha generado expectativas de cambio. Indicó que este escenario ha comenzado a reflejarse en una mayor expresión ciudadana en las calles, aunque advirtió que la situación económica “empeora cada día”.
“Es como una represa que había estado contenida y finalmente empieza a fluir. Estamos empezando a ver a la gente salir a las calles, alzar la voz y manifestarse. Pero, al mismo tiempo, la situación económica empeora cada día. Tenemos un 86 % de la población viviendo en pobreza. Nuestros niños van dos veces por semana a las escuelas públicas porque los maestros ganan 1 dólar al día, y la inflación alcanzó el 650 % anual el mes pasado”, expresó.
Aseguró que, pese a la aparente calma, las tensiones se mantienen en aumento. Consideró que la expectativa de un eventual proceso electoral ha sido un factor para evitar un “estallido social”.
“La única razón por la que no han ocurrido estallidos es porque el pueblo venezolano confía en que habrá un proceso electoral que canalice de manera pacífica y cívica el cambio democrático que todos queremos”, añadió.
Machado planteó que uno de los principales desafíos, “una vez logremos tener un gobierno democrático”, será la reconstrucción institucional. Entre las prioridades mencionó el restablecimiento del Estado de derecho y la implementación de “mecanismos y estándares” contra la corrupción.
Asimismo, indicó que será necesario construir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permitan reestructurar la deuda del país e incorporar a Venezuela al sistema financiero global.
En materia económica, señaló la necesidad de aplicar un programa de estabilización orientado a controlar la inflación y, al mismo tiempo, “liberar el enorme potencial que tiene Venezuela”.
“Esto incluye un proceso masivo de privatización, incluyendo petróleo y gas”, dijo.
También subrayó la importancia de establecer acuerdos multilaterales para fortalecer las instituciones, en especial el sistema judicial, así como atender a los sectores más vulnerables.
Machado destacó que el retorno de los venezolanos que residen en el extranjero será clave para la recuperación del país, al considerar que contribuirá al desarrollo económico.
Afirmó además que han planteado al Ejecutivo, tanto en público como en privado, la disposición de avanzar hacia una “transición negociada”, acompañada de “incentivos y garantías” para quienes contribuyan a ese proceso. Sin embargo, recalcó que cualquier acuerdo debe contemplar mecanismos de justicia.
“La gente no aceptará impunidad, y debemos asegurarnos de avanzar de manera ordenada y pacífica en la reconstrucción de instituciones que perduren por generaciones”, prosiguió.
En ese contexto, explicó que buena parte de los actores vinculados al oficialismo podría incorporarse a un proceso de reconciliación, aunque dejó claro que quienes estén implicados en presuntos “crímenes de lesa humanidad” deberán enfrentar responsabilidades judiciales.
Machado reiteró que el país se mantiene en una situación inestable y subrayó que el eje para encauzar la transición pasa por la convocatoria de elecciones.
“Creemos —y es nuestro objetivo ahora— lograr un calendario electoral con una fecha definida para las elecciones. Eso daría certeza, en primer lugar, al pueblo venezolano, que tiene expectativas y necesidades cada vez mayores, pero también a quienes entienden el enorme potencial del país y las condiciones únicas que tiene Venezuela”, dijo.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Washington ha avanzado en contactos con la administración encabezada por Delcy Rodríguez, con quien restableció las relaciones diplomáticas.
En medio de este escenario, la dirigente opositora ha tenido una presencia más discreta dentro del proceso de transición, con menciones, por parte de Trump, que han girado principalmente en torno al reconocimiento del Premio Nobel de la Paz.
La semana pasada, el presidente estadounidense afirmó que, cuando Machado le entregó la medalla, le comentó que ella no era merecedora del mismo.
Ante esa referencia, la opositora evitó pronunciarse de forma directa. Indicó que sus conversaciones con el mandatario se mantienen en el ámbito privado, aunque compartió parte del intercambio.
“Le dije que nos sentimos muy orgullosos de recibir ese honor, que en realidad merece el pueblo venezolano, porque yo solo soy una entre millones dentro de este movimiento único. Y como parte de este movimiento, le estamos entregando esta medalla como reconocimiento por lo que ha hecho y por lo que hará por la libertad de Venezuela”, sentenció.

